Jornada Ciudadanía Conectada

martes, 12 de agosto de 2008

¿Cómo saber si tus hijos han tenido bastante Internet por hoy?

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los padres es asegurarse de que sus hijos no se pasen usando los ordenadores y navegando por la Web. Todos reconocemos los beneficios de enseñar a nuestros hijos a usar los ordenadores, pero también tenemos que reconocer los riesgos que implica dejarlos pasar hasta la última hora del día detrás del monitor. (...) Cualquier padre que se tenga que enfrentar a unos hijos aficionados a los juegos de ordenador -y a la imposible tarea de tratar de distraerlos de la pantalla del juego- entiende perfectamente lo adictivos que pueden ser. Aun así, saber cómo utilizar y disfrutar de los ordenadores y el ciberespacio es una parte importante en el desarrollo de nuestros hijos.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños a mantener un equilibro saludable? Ponles normas sobre la frecuencia y duración de sus conexiones. (...) Como norma general, todos estamos de acuerdo en que (dependiendo de su edad, asumiendo que tienen entre 12 y 15 años) limitar su navegación a una hora y media diaria es más o menos correcto, dando por supuesto que no tengan un trabajo especial que hacer para el colegio. Usar la mensajería instantánea no se considera parte de ese límite de hora y media, porque es la forma normal en que se comunican con sus amigos en la vida real. Usa para la mensajería la misma guía que usarías para su uso del teléfono cuando habla con sus amigos.

Aunque deberías enseñar a tus hijos a seguir las normas por sí mismos, hay algún software que limita el tiempo, o incluso pone horas para poder usar el ordenador y acceder a Internet. (Estos productos también pueden usarse para limitar el tiempo que pasan jugando.) Unos pocos padres especialmente mañosos con esto, prueban a dejarse caer por las salas de chat favoritas de sus hijos desde el trabajo para ver si están conectados. Es el equivalente moderno de tocar a la puerta para recordarles que cuelguen el teléfono y se pongan a hacer los deberes.


Extraído de Internet con los menores riesgos, de Parry Aftab (2005).